Rosario

Condenan a dos mujeres de la banda Los Gorditos y a un policía

Las penas se dictaron en el marco de juicios abreviados. Una de las condenadas es hermana del jefe de la organización, Brandon Bay, considerada "cadete" de la pandilla que sembró terror en barrio Tiro Suizo y en San Lorenzo. El uniformado aceptó haber cobrado un soborno de 50 mil pesos

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Dos mujeres que estaban detenidas y acusadas de integrar la organización criminal que comanda Brandon “Gordo” Bay aceptaron su participación en la asociación ilícita y fueron condenadas a tres años de cárcel efectiva.

Una de ellas es Giuliana Soledad Bay, de 27 años hermana del jefe –preso en el penal federal de Marcos Paz– a quien le encargaban diversas tareas operativas para el funcionamiento de la banda. La otra es Mabel Noemí Aranda, de 39 años, delegada a atender el búnker histórico del clan en barrio Tiro Suizo. A la par, un policía que cumplía funciones en la comisaría 32ª acordó la misma pena por arrancarles una coima de 50 mil pesos a otros miembros de la pandilla a cambio de no dejarlos presos, en un episodio que involucró un auto con pedido de secuestro y la consecuente falsificación de actas.

Brandon Bay, cabecilla de la banda Los Gorditos, se perfiló en los últimos años como un violento líder criminal con influencia en sectores como La Mandarina, en barrio Saladillo y el llamado Fuerte Apache de Paraguay y Lamadrid. Su nombre comenzó a sonar en 2015 tras el asesinato en Tiro Suizo de José “Cepillo” Fernández, después le siguieron balaceras, hechos de sangre y denuncias de vecinos y vecinas que era amenazados con tiroteos en el frente de sus viviendas para que las dejaran y así eran usurpadas por la banda para vender drogas o usarlas como aguantadero de armas y objetos robados.

En 2016 hubo un intento de desbaratar a la banda integrada en su mayoría por jóvenes que no superaban los 25 años. El personal de la ex Policía de Investigaciones (PDI) hizo decenas de allanamientos y atraparon a la mayoría de sus miembros que en gran parte continúan detenidos.

Por esta causa, Brandon “Gordo” Bay, de hoy 26 años, está preso en la cárcel de Marcos Paz purgando una condena a 10 años como jefe de una asociación ilícita. Pero su nombre apareció otra vez este año en San Lorenzo, donde fue imputado junto con otras diez personas en junio de 2020 por organizar otra asociación ilícita que no sólo tenía el acompañamiento de Los Monos sino también de uniformados de la Policía de Santa Fe: Lucas Romero, primo de Bay y oficial del Comando Radioeléctrico de Rosario, ya fue condenado a tres de prisión como integrante de la asociación ilícita mientras que el jefe de la comisaría 7ª de San Lorenzo, Raúl Fleita y el sumariante Marcelo Álvarez estuvieron presos por encubrir a la organización.

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Por su cruzada violenta en San Lorenzo, Brandon sumó imputaciones por los crímenes de Gerardo “Pecho” Pérez, Brian “Runi” Sánchez y Rodrigo Gigena, cometidos en 2020, entre otros expedientes por extorsiones y abuso de armas.

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Este martes, dos mujeres que integraban el organigrama de la banda y que fueron detenidas en diciembre de 2021 por detectives de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), aceptaron formar parte de la asociación ilícita.

La pena, de 3 años de prisión efectiva, homologada por el juez Mariano Aliau, se fundamenta “por las diferencias en el rol que estas mujeres ocupaban en la organización respecto de otros integrantes, un rol de menor entidad –en los escalafones más bajos de la estructura delictiva– con respecto de otros imputados que tenían un rol más preponderante y potencialmente más dañino para la vida, los bienes o la integridad física de personas”.

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Una de las condenadas es Giuliana Bay, de 27 años y hermana de Brandon. El fiscal Pablo Socca le atribuyó haber realizado las tareas que su hermano y su madre, Érica Altamirano, le indicaban “colaborando de cualquier manera con las actividades ilícitas de la organización”.

En algunas ocasiones, dijeron desde la Fiscalía, ocupaba el rol de “cadete” de la banda, retirando y trasladando dinero y drogas a los búnkeres que la banda tenía en Rosario y en San Lorenzo. También indicaron que mediante las visitas periódicas a su hermano en prisión recibió información y directivas. Estos hechos, según la acusación, fueron entre junio de 2020 y diciembre de 2021.

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La otra condenada es Mabel Aranda, de 39 años, a quien se le atribuyó haber acopiado en su casa-búnker de Lamadrid 1609 la droga para vender en ese lugar, al tiempo que la vivienda funcionaba como depósito desde el cual se le entregaba a otros vendedores que la comercializaban en otros puntos.

Esa vivienda fue allanada el 15 de septiembre de 2021, operativo en el cual se secuestró parte de la droga que administraba la banda. Aranda es la actual pareja de Claudio “Tati” Ríos, imputado como gatillero de Bandon.

Coimas en la 32ª

En la misma jornada firmó su condena, también a tres años y con una multa de 100 mil pesos, el policía Axel Teliz, quien el 9 de septiembre de 2021 coimeó a otros dos integrantes de la banda que se movilizaban en un Opel Corsa flojo de papeles en bulevar Seguí al 5900. En el auto, que tenía pedido de captura desde Villa Constitución, iban Flavia Belén Bay y Luis Saucedo, quienes realizaron una maniobra sospechosa y fueron identificados por un móvil del Comando Radioeléctrico (CRE) pasada la medianoche. Según consta en escuchas, los dos alfiles de la banda Los Gorditos andaban por la zona oeste “cobrando una plata”.

Por razones de jurisdicción, el procedimiento tramitó en la comisaría 32ª, ubicada en calle 1731 7702, de barrio Godoy. Lo cierto es que tres policías de esa dependencia quedaron envueltos en una maniobra de corrupción: permitieron que Saucedo se comunicara con la madre de Brandon Bay, Érica Altamirano, para que acercara el boleto de compraventa del Corsa y luego fuera incluido dentro del material secuestrado.

“La inclusión de este documento en las actuaciones –un boleto de compraventa automotor firmado por el supuesto vendedor– simulando que había sido secuestrado en el marco de aquel procedimiento del CRE tenía por objetivo inducir a errar al fiscal de turno al momento de la consulta para que el mismo disponga la libertad de los aprehendidos”, dijo el fiscal Socca.

La llamada a Altamirano la hizo Saucedo, desde el teléfono de este, lo que implicó la violación de la cadena de custodia. Más grave aún: el suboficial Teliz cobró 50 mil pesos por permitir esta maniobra.

Un efectivo del CRE que participó del procedimiento en bulevar Seguí dijo: “El personal de la 32ª estaba muy ansioso diciendo que había un boleto de compraventa, nosotros les decíamos que no había”. Lo cierto es que el teléfono de Saucedo estaba intervenido y la componenda quedó al descubierto.

“Escuchá, me trajeron acá a la 32. Dicen que el auto tiene un pedido de captura, qué sé yo. Nos piden 50 así nos largan”, dijo Saucedo a Altamirano, mientras debía encontrarse incomunicado.

En una llamada la madre de Brandon dice: “Fui y me estaba esperando el sumariante. Hablamos todo ahí. Me hizo firmar la constatación de domicilio de los dos. Me dice: «Bueno vos trajiste eso, mirá que queda entre vos y yo».

Teliz fue condenado por los delitos de cohecho pasivo, encubrimiento agravado por ánimo de lucro y por ser funcionario público, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica. “Su participación en toda esta gama de delitos consistió básicamente en intentar engañar al fiscal en turno, en beneficio propio, recibiendo dinero de una banda criminal de las más renombradas del hampa rosarino y aprovechando su carácter de empleado policial”, le reprochó el fiscal Socca.
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Fuente: elciudadanoweb.com
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