Investigan el origen y la difusión del video del crimen de Jeremías Monzón

Desde la aparición sin vida de Jeremías Monzón, el 22 de diciembre del año pasado, comenzó a circular la versión de que el brutal ataque había sido registrado en un video por sus propios agresores. Sin embargo, la grabación recién se viralizó a mediados de enero, cuando los tres adolescentes acusados del crimen ya habían sido imputados por la Justicia.
El pasado 22 de enero, tras una denuncia presentada por la familia de la víctima, el fiscal de Violencia Institucional, Ezequiel Hernández, inició una investigación para determinar el origen del video que se difundió masivamente en redes sociales y servicios de mensajería. Se trata de una grabación de la pantalla de un teléfono celular que, durante unos cuatro minutos, reproduce la tortura y el asesinato de Jeremías.
Esta pesquisa constituye la tercera causa judicial vinculada al caso. En paralelo, el fiscal de Menores, Francisco Cecchini, lleva adelante la investigación principal por el crimen y ya imputó a tres adolescentes por el delito de homicidio triplemente calificado. De ellos, sólo una joven de 16 años permanece privada de la libertad, ya que los otros dos involucrados no son punibles debido a su edad.
En otra línea investigativa relacionada, el fiscal Eric Fernández ordenó la detención del hermano de uno de los menores imputados, quien fue denunciado por amenazar a un joven que había compartido en redes sociales publicaciones reclamando justicia por el asesinato de Jeremías.
Pistas que deja el video
Del análisis del registro viralizado surgen detalles que podrían resultar clave para identificar quién lo grabó y quién lo difundió. El video comienza mostrando un teléfono celular apoyado sobre una superficie que aparenta ser una carpeta o un mantel con flores. El dispositivo —cuya titularidad está bajo investigación— tiene el vidrio protector roto y una funda de color azul.
En la secuencia se observa un dedo visiblemente hinchado, con un hematoma debajo de la uña, que acciona el botón de reproducción y luego detiene el video segundos antes de su finalización. Además, en el reflejo de la imagen puede verse la silueta del celular utilizado para registrar toda la escena.
Los posibles delitos
La investigación no sólo apunta a identificar a la persona que grabó y difundió el video, sino también a determinar si esa conducta constituye un delito penal. En principio, la difusión del material sólo sería legalmente reprochable si hubiera intervenido un funcionario público, ya sea de las fuerzas de seguridad o del Poder Judicial.
El Código Penal contempla el delito de “violación de secretos” para quienes, por razón de su oficio, profesión o empleo, revelan información confidencial sin causa justificada y provocan un perjuicio. Asimismo, podría analizarse la figura de “encubrimiento” en el caso de funcionarios que hubieran tenido acceso al video y, estando obligados a denunciarlo, no lo hubieran hecho.
Por otra parte, trascendió que también circulan otros registros audiovisuales de contenido sexual en los que participarían personas menores de edad vinculadas a la causa. Desde el ámbito judicial recordaron que la tenencia y difusión de este tipo de material constituye un delito grave, independientemente del contexto en el que se produzca.
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