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Más de 500 agentes policiales están bajo seguimiento psicológico en Santa Fe

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El grave incidente ocurrido el lunes al mediodía en la Jefatura de la Unidad Regional II de Rosario, donde un policía con carpeta psiquiátrica se autolesionó tras quitarle el arma reglamentaria a una compañera, volvió a encender las alarmas sobre la salud mental y las condiciones laborales dentro de la fuerza policial.

El agente fue trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde permanece internado en estado grave y con pronóstico reservado. En ese contexto, el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, brindó precisiones sobre los protocolos de seguimiento psicológico y las políticas preventivas que se aplican en la provincia.

Seguimiento psicológico y control de armas

“El día de hoy tenemos 560 empleados policiales en seguimiento psicológico en toda la provincia”, afirmó Cococcioni. Detalló que, en articulación con el Ministerio de Salud, se firmaron convenios para garantizar tratamientos sin copago a través del Iapos.

Según explicó, alrededor de 460 efectivos se encuentran en tratamiento voluntario, mientras que existen otros casos de personal que abandonó el proceso terapéutico, situación que luego es evaluada para determinar si mantiene el estado policial y la portación de armas.

“Tenemos que pensar en el bienestar del funcionario, pero también en la seguridad de la sociedad. Son 25 mil policías armados que salen a la calle todos los días, y debemos ser muy rigurosos con estas decisiones”, remarcó.

El ministro aclaró que los episodios de autolesión o suicidio son multicausales y no pueden atribuirse a una sola falla institucional. “Hay factores personales, familiares y económicos que forman parte de la esfera individual”, sostuvo, aunque subrayó que los protocolos de contención se encuentran activos.

Prevención y decisiones de riesgo

Cococcioni explicó que algunos agentes que atravesaron situaciones críticas recibieron el alta médica y fueron reincorporados, mientras que en otros casos el Estado debe adoptar medidas preventivas.

“Cuando la superación no es viable, es necesario retirar al personal de las tareas habituales. Portar un arma en un contexto de crisis subjetiva agrava el riesgo”, advirtió.

Entre los factores de fondo, el ministro puso el foco en el desarraigo que afecta históricamente a la fuerza policial. “Durante años se reclutó personal en el norte para cubrir puestos en el sur de la provincia, generando trastornos vinculados al traslado, la distancia familiar y el descanso”, explicó.

Para revertir esa situación, señaló que en los últimos reclutamientos se establecieron cupos geográficos, con una distribución del 70% para el sur y 30% para el centro-norte. “Antes, casi el 80% del personal provenía del norte”, recordó.

Cambios en la formación y salarios

Cococcioni defendió los cambios introducidos en la formación policial, especialmente la reinstalación del régimen de internados. “El año pasado desafectamos a casi 100 cadetes que no estaban preparados para la presión del servicio. Con el sistema anterior se hubieran recibido”, afirmó.

En cuanto a los salarios, aseguró que Santa Fe mantiene una posición competitiva a nivel regional. “No hablo de sueldos ideales, pero la Policía fue nivelada por encima de otros sectores del Estado. Los problemas económicos detectados responden a situaciones personales, no estructurales”, sostuvo.

El episodio ocurrido en Rosario volvió a visibilizar la complejidad del trabajo policial y la necesidad de profundizar políticas de cuidado, prevención y acompañamiento en una fuerza atravesada por altos niveles de exigencia, exposición permanente y responsabilidad social.

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