Aceiteros: “Los directivos de Vicentín ordenaron bajar las palancas”
Los trabajadores del turno noche fueron quienes recibieron la orden: “Los directivos de Vicentín ordenaron bajar las palancas”.
La producción en la planta de Ricardone se frenó este viernes a la tarde, de forma sorpresiva, pese a que se había anticipado que el parate comenzaría el lunes. El sindicato confirmó que no se trata de una huelga, sino de un “lock out patronal”.
La decisión impactó de lleno en la Unión Agrícola de Avellaneda, que tenía 25.000 toneladas de girasol dentro de la planta y camiones cargados en ruta, lo que representa un fuerte sobrecosto logístico. Su presidente, Mario Stechina, expresó su preocupación y dijo que esperan poder retirar lo que ya ingresaron, mientras buscan otra planta para continuar la molienda.
El secretario general del gremio de aceiteros del norte santafesino, Leandro Monzón, confirmó que el único sector que seguirá funcionando es la caldera, porque abastece de energía a otras industrias del Parque Industrial. También indicó que vaciar los fermentadores llevará entre dos y tres días, y que la empresa aún no brindó más detalles.
Además, reveló que Bunge retiró el expeller que tenía en depósito apenas se enteró de la decisión. El sindicato se quejó por la falta de información y advirtió que la planta aún tenía girasol disponible para seguir operando.
Mientras tanto, se profundiza el deterioro financiero de la firma. Los directivos dejaron trascender que no tienen fondos para pagar los sueldos de marzo y que no se firmaron nuevos contratos.
Según el informe de los síndicos, la deuda posconcursal supera los $14.000 millones. Incluso, Vicentín adeuda más de $3.000 millones a Camesa y otros $408 millones a la Cooperativa de Avellaneda, que advirtió que podría cortarles la luz si no regularizan su situación antes del 11 de abril.
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