Rosario

Un científico rosarino ayudó a desarrollar un kit para detectar coronavirus

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Guillermo Repizo es doctor en Biotecnología en la Universidad Nacional de Rosario. Y junto al equipo de científicos con los que trabaja en base a tecnología de “edición génica”, desarrolló en apenas una semana un kit para diagnóstico de coronavirus. Que además tiene la chance de ser portable, lo que permitiría llevarlo donde sea necesario y tener en pocas horas un resultado certero.

La epidemia que aún tiene en vilo al mundo se inició en la provincia de Hubei, en China, y tuvo el foco en su capital Wuhan. Ya se cobró la vida de unas 2.300 personas y se registraron más de 75 mil contagios, en distintos países. Observando el complicado panorama, los integrantes de Caspr Biotech —investigadores argentinos que desde hace años trabajan con la técnica Crispr especialmente en diagnóstico de diversas enfermedades— no perdieron tiempo.

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Pusieron todos sus conocimientos y experiencia al servicio de encontrar una forma simple de detectar la enfermedad. Y consiguieron en pocos días demostrar que con una tira reactiva es posible saber si una persona tiene o no el 2019-nCoV.

Repizo, científico del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR/ Conicet/UNR), quien se formó también en Holanda, Francia y Estados Unidos, volvió al país confiado en las posibilidades de poder desarrollar en esta zona investigaciones que permitan resolver problemas a la población.

Buscan inversores

Mientras continúa con su trabajo diario, confía en que aparezcan inversores que pongan la atención en esta tecnología para diagnóstico de enfermedades. Y poder así llevarla al mercado.

—¿Cómo definirías la tecnología Crispr?

—Es muy novedosa. Básicamente permite identificar secuencias específicas en los ácidos nucleicos (ADN y ARN), que están en todos los seres vivos. Esta particularidad abre la puerta a múltiples aplicaciones, desde lo que se conoce como edición génica, que podría llegar a curar enfermedades, hasta el diagnóstico de enfermedades infecciosas.

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—¿Qué historia tiene Crispr en el mundo?

— Es una tecnología que avanzó rápidamente en la última década, sobre todo en los Estados Unidos. Hay algunos ejemplos de países como China, en donde se ha utilizado para corregir defectos en el ADN de embriones o curar a algunos pacientes terminales, pero esto no fue avalado por los comités de ética internacionales, dadas las consecuencias que puede acarrear si se lo utiliza con otros fines no biomédicos. Es por eso que no es frecuente su utilización, ni siquiera en los Estados Unidos. En Argentina, su utilización es aún más limitado. Solamente ha sido empleado en el ámbito de la investigación.

—¿Desde cuándo se usa para diagnóstico?

—Eso es todavía más reciente. En este tema puntual comenzó con las primeras investigaciones que fueron expuestas y publicadas hace cuatro años por grupos estadounidenses.

—En coronavirus y otros ¿lo que lograron crear ustedes es un kit? ¿Qué utilidades tiene en relación a otros métodos de diagnóstico?

—Nosotros pusimos a punto la técnica de detección en el laboratorio, lo que requiere de una manipulación de la muestra por alguien entrenado, y luego demostramos que es posible utilizar una tira reactiva para leer el resultado. Esto ya permitiría su comercialización como kit, para que sea utilizado en laboratorios clínicos. Nuestro próximo objetivo es lograr unificar todo este proceso de tal manera que sea más simple y esté al alcance de todos. Esta es la principal ventaja del sistema, la portabilidad.

—¿Qué expectativas tenés respecto de este desarrollo y de Crispr en general?

—Me parece que es una técnica muy potente cuyas aplicaciones van a explotar en el mercado en los próximos años. Tiene la particularidad de que puede ser adaptada muy rápidamente para detectar nuevos patógenos. De hecho nosotros desarrollamos la detección de coronavirus en una semana. La dificultad mayor radica en lograr montar el sistema en las tiras reactivas.

—¿Cuál es tu opinión sobre el avance de la ciencia en Rosario y en la Argentina?

—Al visitar distintos laboratorios en el exterior pude ver y asegurarme que los científicos rosarinos tienen una formación que está al nivel de cualquier laboratorio de primer mundo. La verdad es que no es nada casual que uno de los descubridores de Crispr sea egresado de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacia de la UNR (Universidad Nacional de Rosario), el doctor Luciano Marraffini. La ciencia en Argentina podría ser un generador de recursos económicos para el país si contara con más inversión, tanto del sector público como del privado. Es una lástima que el anterior gobierno nacional no lo haya entendido así.

Con información de La Capital

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